Para el maestro, sobre la comunicación pedagógica.

Kan-Kalik, V.A. Moscú, 1987. (Resumen y comentarios de V. Ojalvo, CEPES-UH).

Estas son las principales exigencias psico-pedagógicas para la organización de la comunicación pedagógica, que debe conocer cada profesor. Es incuestionable que no basta con aprenderlas y aplicarlas mecánicamente, esto no es un dogma sino una guía para la acción que lo ayudará a desarrollar el más importante factor del proceso docente educativo, el factor humano. 1. El proceso pedagógico se basa en nuestras relaciones con los alumnos. Estas relaciones son "lo primario" le dan un sentido personal, irrepetible a la interacción pedagógica, hacen más atractivo el material de estudio y más adecuada la exigencia. Aunque las relaciones con los estudiantes no se notan a simple vista, influyen constantemente en el proceso docente-educativo y en la personalidad de cada uno de los alumnos. 2. Al organizar la comunicación pedagógica no debemos partir sólo de los fines y tareas docentes. Esta es la llamada "comunicación para sí" (para el profesor). Es importante crear la comunicación con los alumnos, "para ellos". Este tipo de comunicación permite conocer mejor la personalidad del alumno y realizar de manera más efectiva las tareas pedagógicas. 3. Oriente y adecué su lenguaje a los alumnos concretos a los que imparte clases. Esto quiere decir tener en cuenta las particularidades individuales de los estudiantes, sus dificultades docentes, su posición en el grupo de clases, las relaciones que mantienen con los demás alumnos. En correspondencia con lo anterior adecúe la velocidad de su exposición, el orden lógico de las ideas, la entonación de manera que sea percibida correctamente por ellos. Un típico error psico-pedagógico es limitar la comunicación únicamente a la interacción en el nivel funcional: "yo soy el profesor", "ellos son los alumnos". Superar está fase para establecer una comunicación orientada hacia el interlocutor (los alumnos), el establecimiento de la interacción personal con ellos es una tarea psicológica de suma importancia para la docencia. 4. La comunicación en el proceso pedagógico no puede reducirse a una sola función, la informativa. Es necesario utilizar todo el repertorio de posibilidades de la comunicación, realizando tareas que permitan lograr un intercambio entre profesor y alumnos, la organización de interrelaciones, el conocimiento de la personalidad de los jóvenes y la influencia mutua. 5. Al entrar en contacto con los estudiantes, no organice la comunicación con ellos "verticalmente", de "arriba a abajo". La posición real del profesor en el colectivo no se determina tanto por su status oficial como por su "formidable personalidad" (Makarenko). Esfuércese en elaborar sus interrelaciones con los alumnos respetando su personalidad e independencia, de modo que su posición de dirigente surja naturalmente de toda la lógica del proceso pedagógico. 6. Trate de captar la atmósfera psicológica del grupo de clases. Para esto es necesario: Aprender a observar a los alumnos, percibir la expresión de sus ojos, mímicas, gestos. Prestar atención a todos los detalles de su conducta, su estado de ánimo. Ser flexible y operativo en sus reacciones a la conducta de los estudiantes. Aprender a comparar la atmósfera psicológica actual con la de días anteriores, buscar la caracterización general psicológica de la clase, estando consciente de los posibles cambios. 7. Trate de verse a sí mismo como lo ven sus alumnos. Para esto es necesario: Analizar frecuentemente la propia actividad. Tratar de ponerse en lugar de sus alumnos. Visitar las clases de sus compañeros y compararse con ellos. Esclarecer cuáles son sus insuficiencias personales que influyen en el trabajo con los alumnos. Exponer honestamente sus faltas, no avergonzarse de decir que no sabe algo en un momento dado. Organizar contactos con sus alumnos en tiempo extra-docente. Si usted se entera de que los alumnos le han puesto un apodo, no se ofenda, y analice tranquilamente su contenido, tratando de determinar cuáles insuficiencias de su personalidad condujeron a su aparición. 8. Aprenda a escuchar a los alumnos. Hay que escucharlos hasta el final, incluso si no están en lo cierto y usted tiene poco tiempo. Este es un importante indicador de su atención a la personalidad del estudiante. Analícese usted mismo según los siguientes indicadores: ¿Está usted en condiciones de escuchar a un alumno hasta el final? ¿No aparece en usted, en el proceso de conversación con el alumno, el deseo de interrumpirlo? 9. Al organizar la comunicación con los estudiantes trate constantemente de comprender su estado de ánimo, los cambios que tienen lugar en el grupo. Recuerde que los cambios en la situación psicológica de comunicación, el estado de ánimo de los alumnos, le da la información indispensable sobre el estado de la clase, y le permite seleccionar los métodos de enseñanza y educación más adecuados. 10. En el proceso de comunicación pedagógica pueden aparecer diferentes conflictos. Es necesario recordar que: El conflicto puede ser consecuencia de su ignorancia pedagógica, resultando dañino, por lo que es necesario neutralizarlo urgentemente. En este caso hay que analizar las causas del conflicto, para que pueda jugar el rol de fuerza dinámica en el proceso pedagógico. Recuerde también que no tenemos derecho a ofender a los alumnos. Esto es una peculiaridad de la comunicación pedagógica que no debemos olvidar. 11.Si en el proceso de comunicación con los alumnos surge la necesidad de discutir con ellos acerca de opiniones erradas, etc., esfuércese por no ofender a sus oponentes. Hay que demostrar la falsedad de la opinión del alumno sin maltratarlo moralmente o subestimarlo. 12. Si se tiene dificultad en la comunicación con los alumnos retraídos o lacónicos, empiece la conversación con ellos con las preguntas "¿Por qué?", "¿Cómo?", "¿Para qué?", etc. Esto estimula el desarrollo de la comunicación. Evite las largas pausas que hacen perder el "hilo" de la interacción. 13. Tome la iniciativa en la comunicación con los alumnos. Recuerde que la iniciativa en la comunicación lo ayuda a dirigir exitósamente la actividad cognoscitiva, a organizar la colaboración mutua. Tomar la iniciativa significa: Saber organizar rápida y enérgicamente el contacto psicológico con los demás. Dirigir la interacción interpersonal de forma adecuada, formar y apoyar las relaciones interpersonales en el nivel necesario. Provocar la necesidad de respuesta de los alumnos en la interacción interpersonal, sobre cuya base puede desarrollarse exitósamente la actividad docente-educativa. Saber establecer la interacción con los alumnos, su forma, estilo,, método de comunicación, etc., en correspondencia con las tareas pedagógicas. Utilizar las diferentes formas de relación interpersonales de los alumnos entre sí, como factor de optimización del proceso docente-educativo. Superar la pasividad y el aislamiento de los estudiantes en el proceso pedagógico, posibilitar a través de la comunicación activa su enérgica inclusión en la actividad. 14. Tener en cuenta en la comunicación las características psicológicas específicas de las muchachas: mayor susceptibilidad, emocionalidad, son más sensibles a la falta de tacto y al mismo tiempo enmascaran mejor sus reales relaciones con el profesor. Las muchachas reaccionan negativamente a la influencia pedagógica directa siendo necesario crear un sistema de influencias indirecto. 15. Evite los clisés o "cartelitos" en la comunicación con los alumnos. Los clisés pueden manifestarse: En la forma general de comportarse el profesor. En las reacciones estereotipadas a la conducta de los alumnos. Al seguir mecánicamente el esquema planificado para la clase sin tener en cuenta su desarrollo real. En la "limitación" psicológica del profesor que desempeña en la clase sólo funciones pedagógicas y no se descubre como ser humano. 16. Trate de superar las actitudes negativas hacia algunos alumnos, esto no solo estorba sus interrelaciones con ellos, sino que influye negativamente en la atmósfera general del colectivo. 17. En la comunicación con los alumnos la crítica no debe ser el elemento dominante, ya que se pierde el carácter amistoso como contexto general de la interacción, sin el cual, no son posibles las relaciones funcionales interpersonales productivas. 18. Sonría con frecuencia. La sonrisa al llegar al aula habla de que el encuentro con los alumnos le es agradable y crea una disposición psicológica favorable que estimula al trabajo. 19. Esfuércese porque el proceso de interacción con los estudiantes sea agradable, de elogio, estimulante. 20. Los alumnos deben saber cómo usted se relaciona con ellos. Las relaciones positivas hacia los alumnos influyen de forma decisiva en la percepción que tienen los estudiantes de nuestra conducta, de la propia actividad pedagógica. Nuestras valoraciones de sus respuestas, nuestros señalamientos críticos siempre se perciben y se interpretan por los alumnos precisamente en el contexto de nuestras relaciones con ellos. Es necesario aprender a trasladar a la clase nuestras actitudes positivas hacia ellos. 21. Desarrolle su memoria comunicativa. Esto le permite restablecer rápidamente la situación de comunicación anterior con el grupo, reproducir la atmósfera emocional y determinar con precisión diferentes vías psicológicas para influir en la personalidad de los estudiantes. 22. Si usted siente necesidad de entrevistarse personalmente con algún estudiante, recuerde que es imprescindible elaborar una estrategia y táctica de la conversación, para que esta sea realmente provechosa. 23. En nuestra relación con los alumnos siempre debe estar presente el auténtico interés hacia la personalidad del joven y ellos deben sentirlo así. 24. Trate de captar los pequeños cambios en las demandas socio-psicológicas de los alumnos en relación con su edad y téngalos en cuenta en la organización de la comunicación. 25. No se olvide de la preparación comunicativa para la clase: Recuerde al grupo concreto al que va a impartir la clase, su experiencia de comunicación con él, trate de desarrollar los sentimientos positivos y bloquear los negativos, trate de conciliar su estilo de comunicación y las relaciones establecidas con el grupo con las tareas de la clase, para conseguir su unidad. Al trabajar sobre el plan de clases y sus distintos aspectos, esfuércese en representarse la atmósfera psicológica general de la clase. Evite actitudes estereotipadas que puedan formarse en relación con los alumnos. Por último, trate de imaginarse la atmósfera de comunicación en su próxima actividad en el aula; esto le dará seguridad y lo movilizará para la actividad. 26. Aprenda a analizar el proceso de comunicación. Intente determinar las causas de los errores en la comunicación pedagógica: a) Incomprensión de la situación y disposición psicológica de los interlocutores. b) Insuficiente autorregulación en la comunicación. c) La sustitución de tareas de comunicación por tareas pedagógicas. d) La no correspondencia del estilo de comunicación que usted se ha propuesto con el nivel de interrelación formado en la clase, con la atmósfera de la clase y con su propia individualidad. e) Copia mecánica del estilo de comunicación de algún colega. f) Insuficiente dominio del material de estudio. g) Barreras psicológicas. 27. En el sistema de comunicación del profesor con el grupo aparecen a veces barreras psicológicas que influyen negativamente en el curso de la clase y en la disposición del profesor y los alumnos. 28. En la planificación del trabajo educativo en el colectivo no parta solo de las tareas pedagógicas generales, sino guíese por las características socio-psicológicas de los estudiantes. Es necesario tener en cuenta: El nivel general de sus interrelaciones con los alumnos. El tipo de interrelación con otros profesores, que se forman en clase. Las posibilidades de realización del trabajo conjunto en el proceso docente-educativo. El sistema de relaciones interpersonales en clase, nivel de cohesión del colectivo, su actividad. Las formas de interacción frontales, grupales e individuales. 29. Hay que prestar particular atención a la interrelación con los colegas: ellos influyen decididamente en el clima socio-psicológico del proceso docente-educativo. 30. Atienda a su propio lenguaje, recuerde que es el reflejo de su personalidad. No utilice vulgarismos, no repita los errores verbales de sus alumnos. Trate de analizar su propio lenguaje según los siguientes indicadores: ¿Están presentes o no en su lenguaje "muletillas", como por ejemplo: "comprenden", "ahora", "un poco como", etc.? ¿Puede usted expresar con precisión una idea sin alejarse de su sentido principal? Atienda al ritmo del lenguaje, recuerde que del ritmo depende en mucho la efectividad de la asimilación de conocimientos. Preste especial atención a la entonación. Una entonación adecuada influye en la calidad de la percepción de la información, en el nivel de intensidad de su recordación, en el clima psicológico de la clase. Excluya de su lenguaje la entonación brusca, los gritos que influyen negativamente en los alumnos. 31. Medite especialmente en el establecimiento de interrelaciones con alumnos "difíciles". Recuerde que: Los alumnos "difíciles" son consecuencia del descuido psicológico o pedagógico o de posibles patologías fisiológicas. Se encuentran bajo la influencia de estereotipos negativos de otros profesores y alumnos. Es necesario acercarse a ellos con una hipótesis optimista, es muy importante la confianza, la habilidad de transmitir que se comprende su estado psíquico, sus problemas. Hay que buscar no sólo contactos funcionales sino también contactos personales directos con estos alumnos.